Tristeza, soledad y dolor. Son sentimientos dotados de un
lívido color gris. Sentimientos producidos por la añoranza de tiempos mejores,
de un pasado que no es presente, ni será futuro. Casi resulta melancólico
contemplar cómo pasa el tiempo. Hace cuatro estaciones estaba muy cerca de embarcarme
en un viaje que me mostraría la dureza de la vida, pues nunca nada ni nadie
golpeó más fuerte de lo que lo ha hecho ella. ¿Por qué recuerdo esto ahora? No
tengo respuesta, puede que sea sencillamente un amargo recuerdo, o quizá es que
tanto jugar con fuego ha terminado quemándome, pero siento de nuevo esa
añoranza, soledad y tristeza, todas envueltas en un manto de amargura producido
por el paso del tiempo.
Y es que sucede que el tiempo se convierte en el peor de los
jueces cuando, sin darte cuenta todo ha vuelto a ser como fue y aquello de lo
que has estado huyendo era en verdad aquello hacia lo que te estabas acercando…