viernes, 1 de diciembre de 2017

Perdido...

Se encontraba sólo en casa, como tantas otras noches. Sentado en su mesa, movía el bolígrafo entre los dedos, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, una y otra vez.
Frente a él, un folio en blanco, tal como hacía una hora, igual que las últimas semanas.

Frustrado, dejó el bolígrafo sobre la mesa, se levantó y observó a través de la ventana. No había un alma por la calle, y la luz de las farolas era escasa.
Se preguntaba en silencio dónde fue su inspiración, sus ideas, aquella inagotable fuente interna de la que siempre extrajo sus textos. Una vez más, no encontró respuesta. Al otro lado de la ventana, un coche cruzaba la carretera y después, nuevamente, el silencio.

Sentía que se había perdido, que estaba fuera de lugar. Empezó a preguntarse si tal vez se equivocó de andén y tomó todos los trenes equivocados...
El tren hacia una vida que no sabe si es la suya, hacia unos labios que quizá no eran para él, un tren que parecía ir en dirección contraria, con el pasajero equivocado y dispuesto a descarrilar en cualquier momento.

Terminó por apagar la luz. Se planteaba aquellas dudas mientras se metía en la cama, rendido un día más e incapaz de concebir el sueño. Se preguntaba cómo había llegado a esa situación, encontrando de nuevo a la nada por respuesta.

Pero entonces, deambulando por el caos de su cabeza, algo regresó a su pensamiento, algo que llevaba meses intentando dejar atrás y que volvió de golpe, como un fantasma del pasado dispuesto a hacerse eco en su presente.

Y de esta forma, las palabras comenzaron a salir solas, traídas por su musa interna, o quizá por los recuerdos de tiempos mejores...
Tal vez fuera una señal, quizá sí había ido en dirección contraria, o quizá no significaba nada...

Fuera lo que fuera, por fin podría descubrirlo frente a aquel folio, tal y como hizo siempre...

domingo, 1 de octubre de 2017

La Humanidad perdida

A veces me gustaría saber qué nos deparará el futuro. Me pregunto si en dos mil años la palabra "guerra" será cosa de videojuegos, si "hambruna" deberá ser buscada en el diccionario para ver qué significa, y si "desigualdad" y "pobreza" se verán solo en los libros de historia. Me pregunto también, si quizá es pedir demasiado para una raza desprovista de la moral que el azar le otorgó algún día.

Puede que sí sea demasiado, puede que simplemente fuese una carga y decidiésemos dejarla atrás en alguna trinchera, quizá en algún residuo atómico, olvidado con el paso del tiempo.

Y así, perdimos la humanidad como quien pierde una moneda, y ahora parecemos incapaces de encontrarla entre tanto ruido.

Es posible que no queramos encontrarla, tal vez no nos percatamos de su ausencia, o lo que es peor, nos acostumbramos a prescindir de ella.
Quiero creer, que, como yo, aún los hay que buscan esa moneda.

Me pregunto si en dos mil años la habremos encontrado, si habremos aprendido de nuestros errores o si por el contrario volveremos a perderla. Me pregunto si en dos mil años la palabra "paz" será una realidad y no un sueño. También me pregunto si ya no habrá razones para dudar de una raza que, aunque tardó, encontró un camino alejado del conflicto, la violencia y la desigualdad.

Me pregunto si será necesario repetir estas preguntas de nuevo...


Me gusta creer que no.

jueves, 31 de agosto de 2017

Unos minutos de calma...

A veces solo necesitamos que el tiempo cese y el mundo deje de girar por unos pocos minutos.
Minutos que nos permitan mirar atrás, para cerrar paréntesis, porque de poco sirve dejarlos abiertos.
Minutos en los que escribir más puntos y aparte, porque a veces es necesario. Minutos que nos dejen mirar a nuestro alrededor para escribir más comas, porque la vida no está hecha para pasarla a cámara rápida.
Y ¿por qué no echar un vistazo al horizonte? Tal vez descubramos por qué letra empezar nuestro próximo capítulo.

Yo tomo ese tiempo de la noche, del silencio a altas horas de la madrugada, cuando la ciudad descansa y mi mente se libera de las cadenas del día a día. Comparto ese tiempo con mis dudas, a las que doy salida a través de los folios y lo comparto con el baúl de recuerdos que es en realidad mi mente.

Sin embargo, la vida es un libro en blanco sobre el que escribir con tinta imborrable y como todo libro, éste también tiene un final, una última página.

La tinta seca rápido y por eso a veces viene bien desconectar por unos minutos, soltar el bolígrafo y pensar qué escribir a continuación, antes de que sea tarde y queramos cambiarlo.

domingo, 6 de agosto de 2017

- Toda historia merece ser contada -

Las personas somos como un libro, un libro que encierra cientos de historias. Algunas hablan de amor, otras de sufrimiento, pero nunca hay dos iguales. Increíble, ¿Verdad? Es por eso que todos guardamos un universo entero bajo nuestro pecho.

Por supuesto, toda historia merece ser contada, pero no todas las historias son bonitas, y no todas las personas están dispuestas a escucharlas. Las que sí, tienen una asombrosa capacidad de influir en universos ajenos, para bien o para mal y por supuesto, tampoco hay dos universos iguales.

Los hay con universos increíblemente bellos, en los que cada centímetro vale todo cuanto alguien pueda dar a cambio y aún así, no sería suficiente. De la misma forma, los hay con inmensas extensiones de universo pintadas de estrellas heladas, frías como escarcha y ajenas al resto de universos. Estos son los que mas sufrieron, pues esas estrellas fueron un día brillantes.

En el mío el caos se apoderó de todo, los planetas giran de forma aleatoria y los asteroides ya no siguen un rumbo fijo. Los astros colisionan a diario, destruyendo cada centímetro de esta inmensa masa estelar. Tal vez éste necesite un segundo Big Bang, para poner en orden las cosas.

No se, cuantas más vueltas le doy, más incapaz me siento de comprender los mecanismos que rigen ese complejo universo que con tanto celo guardamos entre las costillas; dudo que alguien pueda.

Sin embargo, a pesar de su incomprensible funcionamiento, sí hay algo que conocemos, y es aquello que da forma a las estrellas, planetas y demás astros de nuestro particular universo. Se trata de las decisiones, decisiones que tomamos a diario, cada hora incluso, muchas sin darnos cuenta y que cierran miles de puertas abriendo otras tantas, como si de las ramas de un árbol se tratara, abriendo y cerrando historias, pasando las páginas y moldeando poco a poco el entramado de galaxias que conforma todo cuanto nos hace ser quienes somos, pues a fin de cuentas, somos lo que decidimos ser.

Me pregunto qué soy yo, qué lugar ocupo en todo esto. Supongo que soy esclavo de todas esas historias, propias y ajenas, que trato de plasmar con mayor o menor acierto en folios, con el único objetivo de que el mundo las conozca, pues como ya he dicho, todos guardamos una infinidad de historias dentro y por supuesto, toda historia merece ser contada.

miércoles, 5 de julio de 2017

Cada quien se autodestruye a su propia manera

Decir adiós nunca fue su punto fuerte.
Algo perforó su pecho en el mismo momento en que se dio la vuelta. Cada paso acrecentaba el incipiente dolor que se abría paso dentro de él, sin encontrar resistencia. Pensó en girarse, volver a mirarla, pero decidió que era mejor no hacerlo y en su lugar aceleró el paso. No era sólo el golpe que la realidad acababa de propinarle; se trataba de un cúmulo de emociones que habían aflorado de golpe, tras pasar mucho tiempo desgastándolo por dentro, pues aquella herida había sido suficiente para abrir todas las demás. Como de costumbre, no exteriorizó sus sentimientos, pues el funeral se celebraba en su interior.

Y es que sin apenas darse cuenta, había terminado solo en el lúgubre y destartalado teatro que era su día a día, asistiendo a una orquesta macabra, dirigida por sus difuntos sentimientos y teñida por la sangre que su corazón había bombeado por la persona equivocada.

Aquel día no fue fácil, pero los que vinieron no se quedaron atrás. Cada día, la misma lucha se libraba dentro de él, y también día tras día caía derrotado. En más de una ocasión miró a la muerte a los ojos, le tendía la mano ofreciéndole un baile y sólo en el último momento ésta le daba la negativa, "aún te queda mucho" decía, y lo lanzaba de nuevo a la monotonía diaria, que no hacía sino alimentar la nueva versión de sí mismo que comenzaba a tomar forma.

Con el paso de los días, de todas las manos que le fueron tendidas, terminó por tomar la única que habría aceptado nunca. La suya propia. Y quizás aquella era la razón de todos los males, o tal vez no, pero el tiempo le había enseñado a luchar sólo y si con ello incurría en un nuevo error ... de nuevo, estaba decidido a hacerlo en solitario.

«Algunos se enamoran, otros se envenenan, cada quien se autodestruye a su propia manera... »

viernes, 9 de junio de 2017

| La Generación Perdida |

   Quiero vivir sin condicionamientos, quiero poder elegir qué hacer con mi vida, quisiera tener una mínima opción de decidir por mi mismo sin que el sistema educativo, político o social, el dinero o unos números, marquen mi futuro.

   Y sí, hablo de números, pues en lo que nos habéis convertido. Nos calificáis con números en base a una serie de conocimientos que resultan inservibles, porque dime, ¿De qué le sirve a un informático ser conocedor del latín, una lengua muerta? O ¿Para qué necesita un periodista saber cómo hacer derivadas e integrales?

   El problema viene cuando se cruza la linea de lo que es cultura y lo que se convierte en un innecesario quebradero de cabeza para el alumno.
Dicen que somos la Generación Perdida, y lo dicen aquellos que tuvieron en su mano elegir qué hacer con su vida, mientras cientos, miles de jóvenes se ven obligados hoy en día a elegir entre opciones que otros han impuesto, en base a unos números que sólo sirven para hacer una criba, una criba en la que se pierden grandes médicos, periodistas, investigadores...

   Decís que estas nuevas generaciones están perdiendo las ganas de estudiar, que no se esfuerzan tanto como antaño hicieron otras y en vuestra ceguera, cada vez más personas quedan descontentas con este sistema que prioriza datos irrelevantes frente a personas, como si de máquinas se tratase...

   Puede que simplemente estéis buscando productividad en los que serán los trabajadores del día de mañana, productividad que os permita seguir manteniendo este sistema podrido de prejuicios, desigualdad y dependencia, mantenernos atados, con las cadenas del dinero y de las convenciones sociales.

   Habéis conseguido que las vidas se midan en productividad y no en momentos, habéis delimitado las vidas en etapas temporales. Esto nos lleva a que los jóvenes hoy en día no se independicen hasta llegada la treintena en el mejor de los casos, y a que el resto de sus vidas pueda resumirse en trabajar, cuidar de los hijos otros treinta años y jubilarse, por fin, tras haber sido esclavos del sistema durante unos sesenta años, por no hablar del hecho de haber condenado a una generación más a seguir el mismo camino.

   No se si podréis oirnos, pues es evidente que sólo escucháis el sonido del dinero, pero dudo que podáis callarnos, somos jóvenes cansados de una sociedad que impone sus criterios, cansados de que nos juzguen por calificaciones y no por méritos, cansados de vivir supeditados a lo que generaciones pasadas no supieron poner fin...

miércoles, 24 de mayo de 2017

Su última lágrima...

Caminaba sólo por la calle, manzana abajo, sin más iluminación que la proporcionada cada varios metros por los débiles focos de las farolas. Son las cinco y media de la mañana, ni un alma por la calle y sin embargo, en medio de todo ese silencio, una gran batalla se libraba dentro de él.

Su alter ego, el que siempre le había sacado adelante, se encontraba luchando contra la desolación, el dolor y la rabia que lo consumían por dentro, en una batalla que no parecía tener fin. Mientras tanto él, seguía caminando, contagiado por la convulsión de sentimientos que se fraguaba en su interior.

Se preguntaba cuántas veces había estado así, y perdía la cuenta. Sin embargo, ésta vez algo iba mal, no encontraba solución a nada y todo parecía en contra. Su propia musa le había abandonado y ni siquiera se veía con fuerzas para plasmar en letra aquello que asediaba su pensamiento.

Tan sólo había uno luchando por él y era él mismo, al menos una parte, pues había otra que ya había aceptado la derrota. Mientras tanto, sus pasos lo habían llevado al final del camino, un alto desde el que podía observar toda la ciudad.

Se sentó sobre la hierba; la luna comenzaba a ocultarse, dando paso a los primeros rayos de sol en el horizonte, mientras que su lucha interna continuaba.
Algo se estaba rompiendo dentro de él, poco a poco, como un cristal que se resquebraja segundo a segundo, hasta llegar a quebrarse. Por primera vez, perdía la batalla.

Algo en él comenzaba a apagarse, tal vez la derrota era ya un hecho y su última barrera había caído, quizá la presión acabó por romper lo que aún quedaba de la coraza que lo protegía. Y así es como él perdió la fe, así es como después de tanto, todo fue para nada, así es como él dejó de creer, así es como se hizo fuerte, tras derramar su última lágrima.

domingo, 16 de abril de 2017

Llantos por primavera...

La primavera había comenzado algunas semanas antes y el parque había quedado envuelto por una paleta de estivales colores.

El sol comenzaba a ponerse, tiñendo de una tonalidad anaranjada aquel retazo de naturaleza que destacaba en medio del paisaje urbano.

Sentada en un banco próximo al lago, se encontraba ella. Sus ojos azules no parecían sino el reflejo de las cristalinas aguas que observaba y su pelo cobrizo se encontraba en perfecta armonía con la belleza que envolvía el entorno.

Por él se deslizaron cuidadosamente unos dedos, que acariciaron poco después su mejilla.
Ella tomó la mano con la suya, mientras levantaba la mirada y contemplaba al hombre que estaba junto a ella, sonriendo.
Él se acercó y ella se dejó robar un beso, parecía feliz...

En aquel momento, sentí que todo se apagaba, una amarga sensación me recorrió por dentro, y mi vista quedó nublada por las lágrimas que brotaron de forma espontánea de mis ojos.

Miré en otra dirección, me obligué a seguir caminando, sin embargo algo atenazaba mi pecho. Quizá lo más doloroso, fue saber que todas las palabras que dijiste sólo se quedaron en eso, que los mañanas ya no serían compartidos y que mientras yo sufría la distancia entre los dos, tu la disfrutabas con otro...

Las lágrimas seguían cayendo, a pesar de mis intentos por frenar su avance. Aceleré el paso, ya había salido del parque y el silencio había desaparecido, cubierto por el bullicio de la urbe. Los recuerdos bombardearon mi memoria y me vi impotente ante la visión de la vacua realidad, alejada de ti, alejada de los dos...

miércoles, 29 de marzo de 2017

Sólo un sueño...

Bajo la luz del plenilunio sólo el mar se hizo testigo de éste sueño, este falso recuerdo que en mi mente quedó encerrado.
Tu, yo, el silencio de la noche y las luces del firmamento, orquesta de sentimientos en la entropía de mi pensamiento.

Estábamos juntos, mirando al infinito y por primera vez sentí que lo tenía todo, que era feliz y tu eras la culpable, sentí que éramos uno contra todo y que no quería despertar nunca, para poder quedarme en esa playa desierta contigo.

Mil estrellas en el cielo y la mejor estaba conmigo, te pregunté por nosotros y tu dijiste "te quiero", pudimos romper esa distancia invisible que separa tu corazón del mío, pudimos ser algo perfecto en la singularidad de mis sueños.

Así es como disfrutando de tu compañía y navegando entre tus labios, entre juegos y risas, entendí que te quiero como guía de eso que todos llaman "vida", hoy y siempre.

Pero el alba está llegando, tú te vas desvaneciendo, todo lo que había soñado, todo se va perdiendo, y aquí lo recojo entre las líneas, con la esperanza de que aquí pueda tenerte, a ti, la mejor de entre esas mil estrellas.

miércoles, 15 de marzo de 2017

-Cuando el olvido se olvida de olvidar-

¿Sabes esos momentos en los que el olvido se olvida de olvidar?

He dado y daré alas a tanta gente que no volará conmigo que a veces me pregunto dónde dejé las mías, pero supongo que quedaron en el olvido, perdidas junto con este cascarón vacío que antaño rebosaba vida, pues hace tiempo que cuando miro al espejo mi retina refleja la coraza de un muerto, miles de piezas que no encajan colocadas a la fuerza en un puzzle roto.

Porque cuando días lejanos vuelven para tornar presentes sentimientos añejos, no hay puerta apuntalada que detenga su avance y el ciclón de porqués no contestados irrumpe destruyendo todo el orden que después de tanto tiempo había alcanzado, devolviéndome a la penumbra en la que el silencio me ha encerrado.

Y es que entre pasados difíciles y futuros que se rompen, sucumbo a diario ante un presente que no hace sino destrozarme, pues aunque el vaso no esté lleno ni haya gota que lo colme, de mi pecho brota algo que quiere hacer que me ahogue.

Al final morí entre lágrimas amargas tantas veces que creo que ya olvidé el modo de renacer, y no hay realidad más funesta que volverme consciente de un presente en el que lo enterrado vuelve y lo olvidado resurge desde lo más profundo de mi mente.

¿Sabes esos momentos en los que el olvido se olvida de olvidar? ...

martes, 28 de febrero de 2017

Drogodependiente de ti

Roto en mil pedazos, ya ni el corazón responde a mis llamadas, sólo escucha tu voz perdida entre sus entrañas y se niega a hacerme caso cuando le digo que pare, que nos mata.

Mi cuerpo no soporta la presión a la que le someto, si sigo así, cuando mi alma clame a la muerte su llegada ¿Cómo diré que no? ¿Cómo diré que sí a una vida que resquebraja mis sentimientos, y los convierte a su paso en cenizas? ¿Cómo diré que sí a una vida que no me ha dado nada, pero me lo ha prohibido todo?

Y creo, si soy sincero, que eres la droga que mantiene mi cordura, pues hace ya tiempo que cada calada de aire lleva tu nombre impreso. Eres la abstinencia que me ahoga al no tenerte y mi única alegría en estos tiempos aciagos.

Me he vuelto drogodependiente del "te quiero" no pronunciado, de una sonrisa que prefiere ser inspiración a ser objeto de mis besos, y de una mirada que encierra a mi ser encadenado, a ti, por propia voluntad.

En tu cárcel está mi alma, en tu prisión mis sentimientos, para ti son éstas letras que desgarran nuestros mejores momentos, esos que no serán, como tampoco fueron.

martes, 14 de febrero de 2017

Perdido... y sin ti

La sangre se congela, el pecho ya no siente nada, siento como el invierno ha alcanzado mi alma. Escribo estas palabras a la diosa de la noche, a la eternidad marchita, a un te quiero que no existe, al ayer en que sufría, pues está muy claro que escribirte a ti es derramar tinta.

El futuro no es certero aunque se que no estarás conmigo, solo espero que disfrutes la felicidad que a mi no me ha sido dada, pues sigo caminando entre los suburbios nocturnos, lugares por donde no transita un alma, quizá tratando de olvidarte o tal vez buscando la muerte, pero aquí sigo escribiendo, luego no lo he conseguido, supongo que solo soy un maldito loco que soñó con estar contigo.

Y me pierdo entre estos sueños que parecen pesadillas, pues tu apareces en ellos y me muestras mil maravillas, que luego tornan mentira al despertar y darme cuenta que solo fue otro error en mi vida; que por ti mi corazón perdió muchos meses pensando y que aunque nunca fuésemos nada yo siempre sentí algo.

Aquí querría poner el punto y aparte, dejar de pensarte, que entre dudas y problemas puede que no fuera mas que tiempo desperdiciado en balde.
Estoy cansado de luchar contracorriente y sin embargo aquí me tienes, no he podido olvidarte, resulta que mis ganas de dejarlo todo, no son tan fuertes como mis ganas de abrazarte, de perderme contigo, rumbo a cualquier parte...

lunes, 30 de enero de 2017

|Sociedad...|

Todo parece girar entorno a un mismo punto, fijo e inmutable y sin embargo, en este movimiento continuo, nadie parece ver lo atrapados que están, incapaces de hacer otra cosa que unirse a esta rotación infinita.

De la misma forma que todo gira en el universo alrededor de algo mayor, éste nuestro mundo ha entrado en un bucle que le ha llevado a depender de algo llamado sociedad, un conjunto de hechos y normas nunca escritas que rigen nuestro pensamiento y nuestras acciones, como si no fuéramos nada más que una de esas estrellas del firmamento, con un rumbo único y repetitivo.

Sin embargo aún los hay vagando sin rumbo, aventurándose en lo desconocido, pues hace mucho que se alejaron de su epiciclo en un cambio sempiterno, mientras otros muchos siguieron a ojos cerrados un falso eje, uniéndose a un sistema obsoleto que les alejaba de sus orígenes y no les llevaba a ninguna parte.
Resulta triste darse cuenta de que hemos pasado de ser un animal de manada, a uno de rebaño y que en vez de superar una rotación perpetua, decidimos unirnos a ella.

En consecuencia el mundo ha quedado plagado de estereotipos con piernas que pueblan las calles, movidos por mecanismos podridos de monotonía y prejuicios que aceptan inmutables.

Ahora yo, cansado y disidente de sistemas vespertinos y de errores, emprendo mi viaje hacia lo desconocido, buscando un atisbo de aquello que esta sociedad teme que encuentre, buscándome a mi mismo...


martes, 3 de enero de 2017

|Una falsa coraza|

Llevaba un rato sentado en la cama, haciéndose preguntas, buscando las respuestas entre aquellos folios, que sin embargo permanecían en blanco, reacios a colaborar con los sentimientos que trataba de expresar en tinta.

Son las cuatro de la mañana, un agradable silencio recorre la estancia, un silencio quebrantado únicamente por las voces en su cabeza, lo acaecido antes y lo que estaba por llegar.
Rendido un día más en su derrota frente a la vida, se dejó caer en la cama, buscando ser víctima de un profundo trance que le llevase tan lejos como fuera posible, tal vez para perderse o quizá para no darse la oportunidad de seguir pensando...

Unas horas después, el incesante sonar del despertador rasgó el velo de tan idílicos parajes y le trajo de vuelta a la realidad. Cerró los ojos, como si con ello pudiera detener el tiempo y evadirse de nuevo, sin embargo el bullicio urbano a primeras horas de la mañana le impidió emular tal sensación, devolviéndolo una vez más a la trifulca que se había formado en su cabeza la noche anterior.

Pocos minutos después se encontraba en pie frente al espejo, incapaz de ver nada más que un alma demacrada, un muerto en vida que de alguna u otra forma se encontraba de pie delante suyo. Se sorprendió a sí mismo permitiendo que una lágrima se deslizase por su mejilla, una lágrima por el recuerdo de quien solía ser...

Delegó el control de su cuerpo en su alter ego una vez más, mientras él se encerraba en la profunda oscuridad que habitaba en su pecho, ocultando tras esa máscara de falsas sonrisas al ser caduco en que se había convertido, quizás como protección frente al mundo, tal vez para proteger a los demás de su propio pesar...