lunes, 30 de enero de 2017

|Sociedad...|

Todo parece girar entorno a un mismo punto, fijo e inmutable y sin embargo, en este movimiento continuo, nadie parece ver lo atrapados que están, incapaces de hacer otra cosa que unirse a esta rotación infinita.

De la misma forma que todo gira en el universo alrededor de algo mayor, éste nuestro mundo ha entrado en un bucle que le ha llevado a depender de algo llamado sociedad, un conjunto de hechos y normas nunca escritas que rigen nuestro pensamiento y nuestras acciones, como si no fuéramos nada más que una de esas estrellas del firmamento, con un rumbo único y repetitivo.

Sin embargo aún los hay vagando sin rumbo, aventurándose en lo desconocido, pues hace mucho que se alejaron de su epiciclo en un cambio sempiterno, mientras otros muchos siguieron a ojos cerrados un falso eje, uniéndose a un sistema obsoleto que les alejaba de sus orígenes y no les llevaba a ninguna parte.
Resulta triste darse cuenta de que hemos pasado de ser un animal de manada, a uno de rebaño y que en vez de superar una rotación perpetua, decidimos unirnos a ella.

En consecuencia el mundo ha quedado plagado de estereotipos con piernas que pueblan las calles, movidos por mecanismos podridos de monotonía y prejuicios que aceptan inmutables.

Ahora yo, cansado y disidente de sistemas vespertinos y de errores, emprendo mi viaje hacia lo desconocido, buscando un atisbo de aquello que esta sociedad teme que encuentre, buscándome a mi mismo...


martes, 3 de enero de 2017

|Una falsa coraza|

Llevaba un rato sentado en la cama, haciéndose preguntas, buscando las respuestas entre aquellos folios, que sin embargo permanecían en blanco, reacios a colaborar con los sentimientos que trataba de expresar en tinta.

Son las cuatro de la mañana, un agradable silencio recorre la estancia, un silencio quebrantado únicamente por las voces en su cabeza, lo acaecido antes y lo que estaba por llegar.
Rendido un día más en su derrota frente a la vida, se dejó caer en la cama, buscando ser víctima de un profundo trance que le llevase tan lejos como fuera posible, tal vez para perderse o quizá para no darse la oportunidad de seguir pensando...

Unas horas después, el incesante sonar del despertador rasgó el velo de tan idílicos parajes y le trajo de vuelta a la realidad. Cerró los ojos, como si con ello pudiera detener el tiempo y evadirse de nuevo, sin embargo el bullicio urbano a primeras horas de la mañana le impidió emular tal sensación, devolviéndolo una vez más a la trifulca que se había formado en su cabeza la noche anterior.

Pocos minutos después se encontraba en pie frente al espejo, incapaz de ver nada más que un alma demacrada, un muerto en vida que de alguna u otra forma se encontraba de pie delante suyo. Se sorprendió a sí mismo permitiendo que una lágrima se deslizase por su mejilla, una lágrima por el recuerdo de quien solía ser...

Delegó el control de su cuerpo en su alter ego una vez más, mientras él se encerraba en la profunda oscuridad que habitaba en su pecho, ocultando tras esa máscara de falsas sonrisas al ser caduco en que se había convertido, quizás como protección frente al mundo, tal vez para proteger a los demás de su propio pesar...