Bajo la luz del plenilunio sólo el mar se hizo testigo de éste sueño, este falso recuerdo que en mi mente quedó encerrado.
Tu, yo, el silencio de la noche y las luces del firmamento, orquesta de sentimientos en la entropía de mi pensamiento.
Estábamos juntos, mirando al infinito y por primera vez sentí que lo tenía todo, que era feliz y tu eras la culpable, sentí que éramos uno contra todo y que no quería despertar nunca, para poder quedarme en esa playa desierta contigo.
Mil estrellas en el cielo y la mejor estaba conmigo, te pregunté por nosotros y tu dijiste "te quiero", pudimos romper esa distancia invisible que separa tu corazón del mío, pudimos ser algo perfecto en la singularidad de mis sueños.
Así es como disfrutando de tu compañía y navegando entre tus labios, entre juegos y risas, entendí que te quiero como guía de eso que todos llaman "vida", hoy y siempre.
Pero el alba está llegando, tú te vas desvaneciendo, todo lo que había soñado, todo se va perdiendo, y aquí lo recojo entre las líneas, con la esperanza de que aquí pueda tenerte, a ti, la mejor de entre esas mil estrellas.
miércoles, 29 de marzo de 2017
miércoles, 15 de marzo de 2017
-Cuando el olvido se olvida de olvidar-
¿Sabes esos momentos en los que el olvido se olvida de olvidar?
He dado y daré alas a tanta gente que no volará conmigo que a veces me pregunto dónde dejé las mías, pero supongo que quedaron en el olvido, perdidas junto con este cascarón vacío que antaño rebosaba vida, pues hace tiempo que cuando miro al espejo mi retina refleja la coraza de un muerto, miles de piezas que no encajan colocadas a la fuerza en un puzzle roto.
Porque cuando días lejanos vuelven para tornar presentes sentimientos añejos, no hay puerta apuntalada que detenga su avance y el ciclón de porqués no contestados irrumpe destruyendo todo el orden que después de tanto tiempo había alcanzado, devolviéndome a la penumbra en la que el silencio me ha encerrado.
Y es que entre pasados difíciles y futuros que se rompen, sucumbo a diario ante un presente que no hace sino destrozarme, pues aunque el vaso no esté lleno ni haya gota que lo colme, de mi pecho brota algo que quiere hacer que me ahogue.
Al final morí entre lágrimas amargas tantas veces que creo que ya olvidé el modo de renacer, y no hay realidad más funesta que volverme consciente de un presente en el que lo enterrado vuelve y lo olvidado resurge desde lo más profundo de mi mente.
¿Sabes esos momentos en los que el olvido se olvida de olvidar? ...
He dado y daré alas a tanta gente que no volará conmigo que a veces me pregunto dónde dejé las mías, pero supongo que quedaron en el olvido, perdidas junto con este cascarón vacío que antaño rebosaba vida, pues hace tiempo que cuando miro al espejo mi retina refleja la coraza de un muerto, miles de piezas que no encajan colocadas a la fuerza en un puzzle roto.
Porque cuando días lejanos vuelven para tornar presentes sentimientos añejos, no hay puerta apuntalada que detenga su avance y el ciclón de porqués no contestados irrumpe destruyendo todo el orden que después de tanto tiempo había alcanzado, devolviéndome a la penumbra en la que el silencio me ha encerrado.
Y es que entre pasados difíciles y futuros que se rompen, sucumbo a diario ante un presente que no hace sino destrozarme, pues aunque el vaso no esté lleno ni haya gota que lo colme, de mi pecho brota algo que quiere hacer que me ahogue.
Al final morí entre lágrimas amargas tantas veces que creo que ya olvidé el modo de renacer, y no hay realidad más funesta que volverme consciente de un presente en el que lo enterrado vuelve y lo olvidado resurge desde lo más profundo de mi mente.
¿Sabes esos momentos en los que el olvido se olvida de olvidar? ...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)