Bajo la luz del plenilunio sólo el mar se hizo testigo de éste sueño, este falso recuerdo que en mi mente quedó encerrado.
Tu, yo, el silencio de la noche y las luces del firmamento, orquesta de sentimientos en la entropía de mi pensamiento.
Estábamos juntos, mirando al infinito y por primera vez sentí que lo tenía todo, que era feliz y tu eras la culpable, sentí que éramos uno contra todo y que no quería despertar nunca, para poder quedarme en esa playa desierta contigo.
Mil estrellas en el cielo y la mejor estaba conmigo, te pregunté por nosotros y tu dijiste "te quiero", pudimos romper esa distancia invisible que separa tu corazón del mío, pudimos ser algo perfecto en la singularidad de mis sueños.
Así es como disfrutando de tu compañía y navegando entre tus labios, entre juegos y risas, entendí que te quiero como guía de eso que todos llaman "vida", hoy y siempre.
Pero el alba está llegando, tú te vas desvaneciendo, todo lo que había soñado, todo se va perdiendo, y aquí lo recojo entre las líneas, con la esperanza de que aquí pueda tenerte, a ti, la mejor de entre esas mil estrellas.
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