A veces me gustaría saber qué nos deparará el futuro. Me
pregunto si en dos mil años la palabra "guerra" será cosa de
videojuegos, si "hambruna" deberá ser buscada en el diccionario para
ver qué significa, y si "desigualdad" y "pobreza" se verán
solo en los libros de historia. Me pregunto también, si quizá es pedir
demasiado para una raza desprovista de la moral que el azar le otorgó algún
día.
Puede que sí sea demasiado, puede que simplemente fuese una
carga y decidiésemos dejarla atrás en alguna trinchera, quizá en algún residuo
atómico, olvidado con el paso del tiempo.
Y así, perdimos la humanidad como quien pierde una moneda, y
ahora parecemos incapaces de encontrarla entre tanto ruido.
Es posible que no queramos encontrarla, tal vez no nos
percatamos de su ausencia, o lo que es peor, nos acostumbramos a prescindir de
ella.
Quiero creer, que, como yo, aún los hay que buscan esa
moneda.
Me pregunto si en dos mil años la habremos encontrado, si
habremos aprendido de nuestros errores o si por el contrario volveremos a
perderla. Me pregunto si en dos mil años la palabra "paz" será una
realidad y no un sueño. También me pregunto si ya no habrá razones para dudar
de una raza que, aunque tardó, encontró un camino alejado del conflicto, la
violencia y la desigualdad.
Me pregunto si será necesario repetir estas preguntas de
nuevo...
Me gusta creer que no.