viernes, 3 de junio de 2016

Carta a la Humanidad

Amo la vida pero no amo al mundo pues ¿Quién amaría un mundo lleno de dolor?
Amo a mi gente pero no a la humanidad, porque ¿Qué tiene de humano lo que hacemos con los nuestros? Si los hay capaces de vender a su propia familia por dinero, lujos o beneficios.

Guerras, desigualdad, hambre, muertes...
¿Es esto a lo que llamamos humanidad? ¿Es a esto a lo que estamos condenados?
Entonces debo decir que si nuestra humanidad lleva a cabo tales atrocidades, me niego rotundamente a seguir perteneciendo a ella.

¿Intentar cambiar el mundo? No es el mundo el que hay que cambiar, sino nosotros mismos, pues es lo que tenemos ahora es sólo la consecuencia de nuestros propios actos.
Es por esto que la culpa no la tiene un rey, un político ni ningún gobierno, pues ésta reside en el núcleo mismo de nuestra propia sociedad. Y es por ello no es un nuevo líder lo que hace falta, ni existe ningún consenso que a día de hoy pueda ser creado, por lamentable que parezca y que en verdad es. ¿Cuándo veremos a los nuestros como hermanos y no como negros, blancos, buenos y malos?

La solución radica en cambiarnos a nosotros, tratando de ser mejores pensando en los demás, pero claro, está en nuestra naturaleza el egoísmo y resulta algo imposible de cambiar, por no hablar de estúpidos prejuicios que impedirían la unión de los miles de millones de personas que habitan este mi condenado mundo.

Es por eso que renuncio a ser uno de vosotros pues he perdido la confianza en el ser humano como también he perdido la esperanza de cambiarlo.

Firmado,
Un 22...

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