¿Qué es la vida más que una sucesión de acontecimientos
completamente aleatorios que nos llevan por uno u otro camino? Y sí, digo
aleatorios, pues no creo en el destino, si bien soy de los que opinan que todo
sucede por una razón. Estas afirmaciones son algo contradictorias, pero yo no
creo en la existencia de ninguna fuerza que nos lleve por un camino o
dirección, que no podamos controlar y que además esté escrito desde el primer
minuto de mi vida. Soy consciente de mis actos y lo sé, yo los elijo, si bien
es cierto que en determinadas ocasiones siento que algunas de las cosas que
suceden en mi vida tienen que ser por algo, diferente del destino por supuesto,
e indiferente de cualquier otra fuerza, si es que se puede llamar así, que
condicione mi vida. Podría decirse que creo en algo que ni yo mismo se lo que
es y es por esa razón, que creo en ello, porque ¿qué sentido tiene creer en
algo que ya sabes lo que es? Quiero decir que, si ya sabes que está ahí,
simplemente está, no hay que creer en ello ¿no?
Aunque pueda parecerlo no me refiero en ningún momento a
ninguna religión, cada uno es libre de escoger sus propias creencias, yo mismo
soy religioso. El tema que estoy tratando no habla de religiones ni creencias
culturales, simplemente de nuestro supuesto condicionamiento a eso que llamamos
destino. ¿Acaso es el destino es que me está haciendo escribir esto? ¿Existe
alguna fuerza que desde el primer segundo que naciste decidió que en el día de
hoy tú, ibas a estar leyendo esto? Yo creo que no. No soy ningún escéptico ni
tampoco ningún fanático religioso, yo creo en aquello que es demostrable, con
una cierta cantidad de “fe” y de creencia en lo aparentemente inexistente e
indemostrable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario