Si probarte es
suicidio,
puedes darme por
muerto.
Si besarte es un
pecado,
con gusto seré
juzgado.
Si amarte constituye
un delito,
culpable me declaro.
Si lo nuestro está
prohibido,
cambiaré lo
establecido.
Si no puedo llamarte,
al menos podré
escribirte.
Si te encuentras
lejos de mí,
viajaré para verte.
Si tu mundo se viene
abajo,
simplemente ven al
mío.
Quizá no tenga la
solución ni la respuesta a todo,
pero nadie cambiará
nunca mi corazón,
pues hace ya tiempo
que es sólo tuyo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario